La sonata para violonchelo es un último trabajo del compositor francés Claude Debussy (1862-1918). Fue la primera de una serie planeada de 'Six sonates pour divers instruments' , sin embargo, Debussy sólo completó otros dos, la sonata para violín y la sonata para flauta, viola y arpa . La sonata para violonchelo y piano fue escrita en el año de 1915 y destaca entre la obra de este excepcional compositor por su brevedad, la mayor parte de sus actuaciones no exceden los 11 minutos. Es un elemento básico del repertorio de cello moderno y es comúnmente considerado como una de las mejores obras maestras escritas para ese instrumento.
La obra se divide en tres movimientos cortos:
I. Prólogo: Cuaresma, sostenuto e molto risoluto
II. Sérénade: Modérément animé
III. Finale: Animé, léger et nerveux
Los dos movimientos finales están unidos por un attacca . En lugar de la forma sonata , Debussy estructura esta pieza en el estilo de la sonata monotemática del siglo XVIII, y fue particularmente influenciada por la música de François Couperin .
La pieza utiliza modos y tonos enteros y pentatónicos, como es típico del estilo de Debussy. También utiliza muchos tipos de técnica de cello extendido, incluyendo el pizzicato, el spiccato y flautando izquierdos, falsos armónicos y portamenti. La pieza se considera técnicamente exigente para ser interpretada con toda su belleza.
Hoy hablaré un poco de Claude Debussy y de sus dos libros de los «PRELUDIOS PARA PIANO» («Préludes pour piano» en francés). Estas obras fueron compuestas entre 1909 y 1913. El primer libro, más concretamente, entre diciembre de 1909 y febrero de 1910; y el segundo, de 1911 hasta abril de 1913. Ambos libros contienen doce preludios cada uno.
Junto con "En blanc et noir" y la selección de sus doce "Études", todos ellos compuestos en 1915, estos veinticuatro «PRELUDIOS PARA PIANO» de Debussy, marcaron definitivamente el pensamiento pianístico del famoso compositor francés. Debussy eligió el nombre de sus Preludios, composiciones muy libres, en honor a los Preludios de Chopin. Nunca tuvo la intención ni el deseo de reunir todas estas piezas en una misma serie, pues consideraba cada una de ellas como una obra aparte. Uno de los aspectos que los diferencian de los Preludios del compositor polaco, es que no siguen ningún orden cromático. Cada uno de estos «PRELUDIOS PARA PIANO» tiene, pues, su atmósfera propia. Como los de Chopin, ninguno de ellos podría vincularse a una forma clásica. Todos tienen carácter de improvisación.
Aunque los «PRELUDIOS PARA PIANO» están considerados como una de las cimas de la música impresionista, deben ser mirados como una invitación al viaje y al sueño más que como una pintura descriptiva. El propio compositor declaró, a propósito de sus Estampes (1903): «Quand on n'a pas les moyens de se payer des voyages, il faut suppléer par l'imagination» ("Cuando uno no tiene los medios para pagarse los viajes, debe sustituirlo por la imaginación").
Debussy tuvo cuidado de indicar los títulos de sus preludios sólo al final de cada pieza, entre paréntesis y después de puntos suspensivos, de manera que el intérprete pudiera descubrir sus propias impresiones sin estar condicionado por las ideas iniciales de Debussy. Esos títulos están escogidos para crear asociaciones de imágenes o de sensaciones. Algunos, sin embargo, son bastante ambiguos: "Voiles", por ejemplo, puede interpretarse en masculino y en femenino.
El aire de las piezas varía enormemente entre ellas, desde la profunda calma de "La cathédrale engloutie" al virtuosismo sin límite de "Ce qu'a vu le vent d'ouest"; o desde la misteriosa "Brouillards "a la explosividad de "Feux d'artifice".
Los dos preludios más conocidos de estas dos series pertenecen al primer libro. "La fille aux cheveux de lin" es una breve pero armónicamente compleja expresión de belleza y, "La Cathédrale engloutie" ,alude a la leyenda de la ciudad sumergida de Ys, cuya catedral se elevaba por encima de la superficie una vez al día para recordar la gloria de la ciudad perdida para justo después hundirse de nuevo en las aguas. Debussy consiguió un fiel reflejo de la historia, pues podría decirse que uno oye los cánticos de los monjes y el campaneo de la catedral.
Debussy es considerado como unos de los padres de la música contemporánea, un hombre que forjó un lenguaje musical muy personal haciendo a un lado las reglas clásicas establecidas desde hacía muchos años atrás. Se puede decir que fue el iniciador y una de las figuras más prominentes de la música impresionista y aunque no fue él quien inventó la escala de tonos enteros, sí fue el primero que la utilizó con éxito. Su tratamiento de los acordes fue revolucionario en su tiempo, ya que los utilizaba de una manera colorista y efectista; sin recurrir a ellos como soporte de ninguna tonalidad concreta ni progresión tradicional. Esta falta de tonalidad estricta producía un carácter vago y ensoñador que hace que se hable del «impresionismo musical», dada la semejanza entre el efecto que producía esta clase de música y los cuadros de la escuela impresionista, aunque al propio compositor no le gustaba este término cuando se aplicaba a sus composiciones.
Nacido en en1862 en una pequeña ciudad situada a orillas del Sena (St. Germain-en-Laye), Claude-Achille Debussy fue hijo de Manuel-Achille Debussy y Victorine Manoury. Desde pequeño, Claude inició el estudio del piano en su casa; sin embargo, en aquel entonces ni él ni sus padres pensaban en la carrera musical. Fue una antigua discípula de Chopin, la señora Manté de Fleurville, quien intuyó la vocación del muchacho e indujo a sus padres a cultivarla. De esta forma, Debussy ingresó en 1873 en el Conservatorio de París; allí tuvo por maestros, entre otros, a Lavignac, a Marmontel y, en composición, a Ernest Guiraud.
Debussy conoció a Wagner y gracias a diversos contactos visitó Moscú en 1884, y entonces pudo establecer cierto contacto con la música del llamado "grupo de los Cinco". Viajó también a Roma y así tuvo oportunidad de conocer muchos otros grandes compositores, a la vez que empezó a crear su propio estilo.
A diferencia de otros músicos famosos, Debussy no ocupó nunca, —por lo menos de manera reconocida—cargos importantes, ni buscó jamás puestos estables; careció de discípulos y sí tuvo únicamente amigos, con quienes gustaba de hacer música, conversar y discutir sobre arte y poesía. Actuó frecuentemente como colaborador musical en diversas revistas, generalmente literarias, y reunió los principales frutos de tal colaboración en el volumen Monsieur Croche, antidilettante (1917). Operado en 1915 de un cáncer intestinal, Claude no pudo recobrar ya la plenitud de sus fuerzas físicas, y murió en 1918, triste y sumamente conmovido por los desastres de la guerra.
Sus obras, generalmente muy suaves, reposan sobre matices muy sutiles. Achille-Claude Debussy es autor de más de 800 obras para orquesta, instrumental y de cámara, pero indiscutiblemente que "Claro de Luna", —una de las cuatro piezas que forman la "Suite Bergamasque"—, es la obra más famosa de este compositor francés. La mayor parte de su música para piano, que como el mismo compositor reconocía «aterroriza a los dedos», es ejecutada en nuestros días con frecuencia, y esa afirmación vale sobre todo para los dos "Arabescos", "La catedral sumergida", "La muchacha de los cabellos de lino", "La Valse", "Ensoñación", la "Suite del Rincón de los niños", y la "Suite Bergamasque", cuyo último movimiento es este famoso "Claro de Luna" que hoy invito a escuchar con calma para tener un momentito de paz, de reflexión, de serenidad en medio del agitado mundo en que vivimos. Hay, sin duda alguna, otras muchas obras más de Debussy que habría que comentar, como "La Petite Suite para dos pianos", que, como "Claro de Luna", también tiene una versión orquestada. Otras obras para piano son los "12 preludios", los "12 estudios", las "Estampes", "Pour le Piano", "Ulllejoyeuse" e "Images". U otros de los títulos poéticos que abundan en su obra, como "Jardines bajo la lluvia", "Reflejos en el agua" y "Pasos en la nieve".
"Claro de Luna" ha sido alabada no solo por su riqueza y rasgos impresionistas, sino también por el aire de misterio que rodea su creación. Se cree que Debussy empezó a componerla en 1890, mientras todavía estaba estudiando música. Sin embargo no se publicó hasta 1905, y eso pese a que su autor intentó que no viese la luz, pues creía que esta obra de juventud estaba muy por debajo del nivel de sus composiciones más modernas.
La "Suite Bermasque", de la que forma parte, toma su nombre de las máscaras de la Commedia dell'Arte de Bérgamo, (Comedia del arte de Bérgamo) y está inspirada en las Fêtes galantes (Fiestas galantes) de Verlaine. Está dividida en cuatro piezas: un Preludio, un Minueto, el Claro de luna (la pieza más popular de Debussy) y un dinámico y contrastante Pasapiés.
El "Claro de Luna" (Clair de Lune o Moonlight) tiene una singularidad misteriosa. Su melodía sublime, la ondulación de las notas, la armonía de colores, la intrigante dinámica de las frases son, quizás, la interpretación de Debussy de la luz de la luna filtrada a través de las hojas de un árbol. La obra ha sido utilizada en innumerables ocasiones como música incidental para films o asociada a la representación musical de la pintura impresionista. Sin ir más lejos, en la escena número trece de Twilight (Crepúsculo) en silencio, con las voces de los protagonistas, poco a poco se escucha el comienzo de esta hermosísima pieza.
Como digo, en medio del mundo en que vivimos, que va siempre de prisa, hoy simplemente quiero dejar este video con la versión orquestada de "Claro de Luna", ustedes verán por qué:
Hoy presento un poco de música interpretada por Alison Balsom, una trompetista inglesa solista, quien ha recibido numerosos premios por su gran talento y aunque no es muy conocida entre nosotros ya se ha presentado en México. En este disco hace gala de sus habilidades interpretando piezas bastante variadas en cuanto a los estilos y periodos de la música.
Me parece interesante escuchar la trompeta con un sonido fresco y muy versátil.Estoy seguro que a muchos les gustará. Los "Classic Brite Awards" la han seleccionado como la artista femenina del año en este 2011.
La trompeta es un instrumento poco común para escucharse como solista, sin embargo, Alison da increíbles saltos de una compositor a otro, de un ritmo a otro, de una época a otra, dejando el sentido del oído con el gusto de haberle escuchado. Balsom es acompañada en este disco por la Orquesta Sinfónica de Gothenburg dirigida por un director bastante joven, nacido en 1974 y ya muy conocido —no sólo por haber estado casado un tiempo con ella— sino por su trayectoria musical que lo ha hecho también acreedor a varios premios: Edward Gardner.
Pueden escuchar y ver a Alison Balsom en este video y descargar el disco en el enlace al calce, gracias a la página "Sonido Clásico".